El teletrabajo ya no es algo puntual. Para muchos de nosotros se ha convertido en parte del día a día, y eso ha cambiado por completo la forma en la que usamos nuestra casa. Lo que antes era “sentarse un rato con el portátil” ahora son horas delante de una pantalla. Y ahí es cuando el espacio de trabajo empieza a pasar factura… o a marcar la diferencia.
Con el tiempo he aprendido que trabajar cómodo no es un lujo, es una necesidad. Y que la ergonomía y el diseño del escritorio influyen mucho más de lo que pensamos en nuestra salud, concentración y bienestar general.
Ergonomía: la base de un teletrabajo saludable
Cuando hablamos de ergonomía no hablamos solo de sillas caras o accesorios técnicos. Hablamos de adaptar el espacio a nuestro cuerpo para evitar tensiones innecesarias.
Un escritorio adecuado permite:
- Mantener una postura natural de espalda y hombros
- Colocar la pantalla a la altura correcta de los ojos
- Apoyar bien los brazos sin forzar muñecas
- Evitar encorvarse o trabajar “encogidos”
Un mal escritorio se nota rápido: dolores cervicales, espalda cargada, cansancio mental. Uno bien pensado, en cambio, casi no se nota… y eso es buena señal.
El tamaño sí importa (y mucho)
Uno de los errores más habituales en zonas de teletrabajo es quedarse corto de superficie. Escritorios pequeños, pensados solo para un portátil, que acaban llenos de cables, libretas y accesorios.
Aquí es donde los escritorios bien dimensionados o a medida marcan la diferencia. Poder ajustar el ancho, el fondo o la altura al espacio real y a tu forma de trabajar evita compromisos incómodos. No es lo mismo trabajar con dos pantallas que con un portátil, ni hacerlo todos los días que de forma puntual.
En Plykit, por ejemplo, los escritorios están pensados para adaptarse a estancias reales, no a medidas estándar que muchas veces no encajan en casa.


Imagen: Escritorio Anaya, PLYKIT
Diseño que ayuda a concentrarte
El diseño también influye, aunque no siempre seamos conscientes. Un entorno recargado, poco funcional o visualmente desordenado acaba agotando más de lo que parece.
Los escritorios de líneas simples y limpias ayudan a:
- Reducir el ruido visual
- Mantener la superficie despejada
- Crear una sensación de orden mental
- Diferenciar claramente la zona de trabajo del resto de la casa
Modelos como el escritorio Anaya, con un diseño sencillo y equilibrado, funcionan muy bien para quienes buscan un espacio de trabajo práctico sin distracciones innecesarias.


Imagen: Escritorio Fátima, PLYKIT
Seguridad, orden y pequeños detalles que suman
En el día a día, los detalles importan. Bordes elevados, superficies estables o soluciones que evitan que las cosas se caigan aportan tranquilidad y orden.
Por ejemplo, un escritorio como Fátima, con su diseño pensado para mantener los objetos en su sitio, es especialmente útil si trabajas con papeles, libros o dispositivos y no quieres estar recolocándolo todo constantemente.
Menos interrupciones, más foco.
Escritorios que se adaptan a tu casa (y no al revés)
No todas las viviendas tienen una habitación extra para despacho. Muchas veces el teletrabajo convive con el salón, el dormitorio o incluso un pasillo amplio. En estos casos, el mueble tiene que ser flexible.
Los escritorios plegables o de pared, como Cornell, permiten crear una zona de trabajo funcional sin ocupar espacio permanentemente. Abres, trabajas y cierras. Así de simple. Este tipo de soluciones ayudan a mantener el equilibrio entre vida personal y laboral, algo clave cuando se trabaja desde casa.


Imagen: Escritorio Cornell, PLYKIT
Ergonomía también es sentirte a gusto
Un espacio de trabajo saludable no es solo correcto a nivel postural. También tiene que resultarte agradable. El color, el material, la sensación de orden… todo suma.
Cuando el escritorio encaja con tu casa y con tu forma de trabajar, apetece sentarse. Y cuando apetece sentarse, el trabajo fluye mejor.
Por eso cada vez tiene más sentido invertir en una zona de trabajo bien pensada, con muebles que se adapten a ti y no al revés. En Plykit, esa idea se traduce en escritorios funcionales, personalizables y diseñados para el uso real del día a día.
Un buen escritorio no solo mejora tu trabajo, mejora tu día
Pasamos muchas horas trabajando. Hacerlo en un espacio incómodo acaba afectando a todo lo demás. En cambio, cuando la ergonomía y el diseño van de la mano, el teletrabajo deja de ser una carga física y mental.
Cuidar tu escritorio es, al final, una forma de cuidarte a ti. Y cuando eso pasa, se nota tanto en la productividad como en cómo terminas el día.
Alejandra Vivó
