Un armario no es solo un mueble cerrado donde guardar ropa. Es una herramienta de organización diaria. Y cuando está bien distribuido, se nota. Te vistes más rápido, encuentras lo que buscas y el dormitorio se mantiene ordenado casi sin esfuerzo.
El problema no suele ser la falta de espacio, sino una mala distribución interior. Balda tras balda sin lógica, cajones insuficientes o una barra mal colocada pueden convertir un armario grande en uno poco práctico.
El interiorismo de armarios consiste precisamente en eso: pensar el interior según lo que realmente necesitas guardar.
Antes de distribuir: analiza lo que tienes
El primer paso no es elegir baldas o cajones, sino observar tu ropa y tus hábitos:
- ¿Doblas la mayoría de prendas o cuelgas casi todo?
- ¿Tienes muchos accesorios pequeños?
- ¿Guardas ropa de otra temporada dentro del mismo armario?
- ¿Compartes el armario?
No es lo mismo diseñar un armario para alguien que usa trajes a diario que para quien viste ropa casual. Tampoco es igual si necesitas espacio para bolsos, cajas o ropa de cama.
Un buen interior empieza por responder a tu realidad, no por copiar un esquema estándar.


Imagen: Armario Nidus a medida, PLYKIT
La barra para colgar: altura y proporción
La barra es imprescindible, pero muchas veces ocupa demasiado espacio en detrimento de otras zonas más útiles.
Algunas claves:
- Si usas vestidos largos o abrigos, necesitas al menos un módulo alto.
- No toda la ropa necesita colgarse: reservar barra solo para lo imprescindible libera espacio para otras soluciones.
La proporción ideal suele ser equilibrar barra y zonas de almacenaje cerrado según tu tipo de ropa.


Imagen: Armario Nidus a medida dos puertas con baldas, PLYKIT
Baldas: orden visual y flexibilidad
Las baldas son versátiles, pero si se colocan sin medida pueden convertirse en pilas inestables de ropa.
Recomendaciones prácticas:
- Altura ideal entre baldas: 25-35 cm para ropa doblada.
- Evitar huecos demasiado altos que generen torres desordenadas.
- Mejor varias baldas bien dimensionadas que pocas y muy amplias.
Las baldas regulables son una gran ventaja porque permiten adaptar el espacio si cambian tus necesidades.


Imagen: Armario Nidus a medida con cajones, PLYKIT
Cajones: pequeños objetos, gran diferencia
Los cajones suelen ser los grandes olvidados, pero marcan la diferencia en organización.
Son ideales para:
- Ropa interior
- Calcetines
- Camisetas finas
- Accesorios
- Documentos o pequeños objetos personales
Un armario sin cajones obliga a usar cajas o separar en pilas poco prácticas. En cambio, incluir uno o varios cajones mantiene todo oculto, organizado y fácil de encontrar.
Si el espacio lo permite, combinar cajones inferiores con baldas superiores suele ser una distribución muy funcional.
Zonas altas y maletero: almacenamiento estratégico
La parte superior del armario es perfecta para:
- Ropa de otra temporada
- Maletas
- Cajas organizadoras
- Textiles de uso ocasional
Aquí conviene no colocar lo que uses a diario. El interiorismo también consiste en respetar la frecuencia de uso: lo habitual a la altura de los ojos, lo ocasional arriba.


Imagen: Armario Nidus a medida una puerta con cajones y baldas, PLYKIT
Distribuciones equilibradas que funcionan
Una configuración muy práctica suele incluir:
- 1 zona de barra
- 2-4 baldas para ropa doblada
- 1-3 cajones para pequeños objetos
- 1 maletero superior
Por ejemplo, en armarios configurables como Nidus, poder elegir número de baldas, cajones, barra o incluso combinar todo permite adaptar completamente el interior a cada persona. Esa personalización es clave para que el orden sea sostenible en el tiempo.
Interiorismo que facilita tu día
Cuando el interior está bien pensado:
- No apilas en exceso
- No pierdes prendas en el fondo
- No mezclas categorías
- Mantienes el orden con menos esfuerzo
El objetivo no es llenar el armario, sino hacerlo funcional. Un buen diseño interior reduce el estrés visual y simplifica la rutina diaria.


Imagen: Armario Nidus a medida sin puerta, PLYKIT
Un armario bien distribuido es calidad de vida
Puede parecer exagerado, pero no lo es. Abrir un armario organizado cambia la energía con la que empiezas el día. El interiorismo aplicado al almacenaje no es una cuestión estética superficial: es una mejora real en cómo vives tu espacio.
Distribuir baldas y cajones con intención convierte un simple mueble en una herramienta práctica. Y cuando cada cosa tiene su lugar, el orden deja de ser una obligación y se convierte en algo natural.
Alejandra Vivó
